Derechos Humanos, Jóvenes, Mujeres

¡Justicia, justicia, justicia!

Foto: Elvira Cuadra, 30 de mayo de 2018

La foto la tomé el 30 de mayo de 2018 en la rotonda de la Centroamérica cuando llegué al sitio. Apenas estaba iniciando la más grande y dolorosa de todas las marchas que han habido en Nicaragua. La marcha en homenaje a las Madres de Abril.

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8 de Marzo, Derechos Humanos, Equidad, Nicaragua

Libres, a pesar de los barrotes

Hoy es 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, y en Nicaragua las mujeres nuevamente no podrán marchar como si lo harán muchas otras en distintos lugares del mundo. El estado policial impuesto por Daniel Ortega y Rosario Murillo no permite que los ciudadanos ejerzan sus derechos y libertades fundamentales.

Contra las mujeres ha ejecutado una política de represión sistemática cargada de misoginia y odio para obligarlas a bajar la cabeza. Desde antes de 2018 persigue, vigila, agrede, amenaza, expulsa y encarcela a aquellas que se atreven a desafiar su poder. Y esa violencia es un incentivo perverso que desencadena otras formas de violencia como la violencia sexual y los femicidios.

Ahora mismo hay catorce mujeres prisioneras políticas enjuiciadas, torturadas, sometidas a tratos denigrantes, condenadas a largas penas con argumentos absurdos. Ellas son:

  • Tamara Dávila
  • Esperanza Sánchez
  • Ana Margarita Vijil
  • Suyén Barahona
  • Karla Escobar
  • Julia Hernández
  • Violeta Granera
  • Dora María Téllez
  • Evelyn Pinto
  • María Oviedo
  • Samantha Jirón
  • María Fernanda Flores
  • Cristiana Chamorro
  • Nidia Barboza

Las mujeres familiares de otros 160 prisioneros políticos también son sometidas a tratos denigrantes. Durante los juicios espurios que les han montado, las prisioneras políticas han mostrado una gran dignidad y valentía. En verdad, ellas son libres a pesar de los barrotes.

8 de marzo de 2022

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Guerra, Nicaragua, Política exterior, Tiempos

El regreso del Abuelo Frío

Ded Moroz

En Nicaragua, durante la década de los 80, nos llegaban en abundancia postales rusas donde aparecía un afable viejo sobre un trineo, en medio de la nieve y vestido de azul. Es el Abuelo Frío, o Ded Moroz, que en la tradición rusa representa al occidental Papá Noel. Esa era una de las evidencias de la presencia rusa por las tropicales tierras centroamericanas.

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Centroamérica, Mujeres, Tiempos

Nosotras, las incómodas mujeres

Foto: Las catorce prisioneras políticas en Nicaragua

Hoy se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia hacia la Mujer. En muchos países las mujeres van a salir a las calles a marchar por sus derechos, por una vida sin violencia y demandando justicia por las que han sido víctimas de la violencia machista en cualquiera de sus formas. En otros países van a marchar bajo amenazas y en otros no podrán hacerlo del todo. Centroamérica es una de esas regiones donde las mujeres se enfrentarán a estas tres situaciones en el mismo día.

En Guatemala, una líder indígena maya fue acusada de supuestos actos vandálicos, mientras las abuelas de Sepur-Zarco luchan por mantener viva la memoria, esclarecer la verdad y hacer justicia.

Apenas dos días atrás se efectuó un allanamiento de varias organizaciones sociales, entre ellas dos organizaciones de mujeres en El Salvador.

Honduras se apresta a realizar elecciones el 28 de este mes, sin embargo, las candidaturas de mujeres para optar a cargos públicos son bajísimas. De once aspirantes presidenciales, solamente dos son mujeres; menos de la mitad de las candidaturas a escaños legislativos son de mujeres y apenas un tercio corren como alcaldesas.

El caso más crítico es Nicaragua. Catorce mujeres han sido apresadas por órdenes de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Están sometidas a aislamiento, torturas y malos tratos. Ellas son parte de los más de 150 prisioneros políticos que hay en el país. Sus familiares, especialmente las mujeres, también son víctimas de tratos degradantes y torturas.

En Centroamérica las mujeres no vivimos libres de violencia, nos violan, nos matan, nos agreden. Tampoco podemos ejercer nuestros legítimos derechos; somos obligadas a trabajos extenuantes y no remunerados, a hacernos cargo de la familia y criar solas a nuestros hijos; tenemos limitadas las oportunidades para estudiar y tener empleos dignos. Somos marginadas y discriminadas por ser indígenas, afrodescendientes o parte de una minoría de población. Para sobrevivir, tenemos que emigrar en caravanas hacia el norte o hacia el exilio político.

Pero a pesar de las adversidades y el empeño del poder por aplastarnos, estamos vivas y gritamos. Gritamos todos los días y hoy vamos a gritar por Nos-Otras. Aunque incomode…

25 de noviembre de 2021

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Tiempos

#YoNoBotoMiVoto

Boleta electoral anulada. Foto tomada de: AUN/Twitter

La particularidad de las votaciones que se están efectuando en Nicaragua hoy 7 de noviembre es que la gente prefirió no acudir a las juntas de votación, se fue a la playa, o bien, asistieron y anularon las boletas. ¿Por qué lo hicieron? Pues porque el descontento en contra de los eternos candidatos Daniel Ortega y Rosario Murillo es generalizado y se extiende aún más allá de las fronteras.

Los reportes periodísticos de todos los medios independientes, que han tenido que hacer la cobertura casi clandestinamente, muestran fotografías y videos de calles desiertas y centros de votación vacíos. Lo mismo reportan numerosos ciudadanos a través de las redes sociales. Las escasas fotografías de juntas con asistencia muestran a unos pocos simpatizantes gubernamentales, policías, militares y empleados públicos depositando su voto; algunos de ellos obligados por las amenazas e intimidaciones en sus centros de trabajo. Aun así, se han atrevido a negarle su voto a Ortega y Murillo marcando las boletas con mensajes como el de la fotografía arriba donde se lee: «¡Sandinistas asesinos! Libertad para los presos políticos». Muchos otros nicaraguenses optaron por salir a vacacionar con sus familias y no asistieron a las urnas.

A cientos y miles de kilómetros de distancia, en San José, Costa Rica; México; Nueva York, Washington, Miami, en Estados Unidos; París, Londres, y otras ciudades, los nicaraguenses han salido a las calles en repudio a esas votaciones espurias. La jornada no ha concluido, Daniel Ortega y Rosario Murillo seguramente serán declarados ganadores por el Consejo Supremo Electoral, pero la realidad es que la gente en Nicaragua decidió no botar sus votos, tal como dice el hashtag y perdieron ganando.

7 de noviembre 2021

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Tiempos

De granjas, troles y bancarrotas políticas

Fuera el tirano. Autor: PxMolina

A menos de una semana de los controversiales comicios en Nicaragua, algunas de las redes sociales más grandes a nivel mundial como Facebook e Instagram, Twitter y YouTube cerraron numerosas cuentas de una «granja de troles» creada y promovida por el régimen de los Ortega-Murillo desde distintas instituciones públicas porque se dedicaban a reproducir propaganda gubernamental e incumplían las normas establecidas por esas redes.

El cierre supone uno de los golpes más fuertes a la estrategia y el sistema de comunicación de la pareja presidencial que pretende continuar en el poder, y les desarma su campaña propagandística previa a las votaciones programadas para el 7 de noviembre de 2021. La primera reacción entre los operadores de la granja fue de pánico e intentaron abrir nuevas cuentas; sin embargo, Facebook las cerró nuevamente. Al mismo tiempo de la debacle digital se conoció un detallado informe del seguimiento que Meta, la empresa propietaria de Facebook e Instagram, elaboró sobre el comportamiento de la granja de troles donde queda claro que los tenían bien medidos y que nos van a permitir que sigan funcionando de tal forma.

Ese golpe digital ha hecho mella porque el gobierno y sus simpatizantes perdieron toda capacidad de convocatoria y movilización desde 2018. Ya no son capaces de reunir multitudes en plazas públicas, no solamente por el Covid sino porque ya no gozan de ningún respaldo popular. Es más, perdieron todo el apoyo político que una vez tuvieron, según se puede verificar en los últimos dos sondeos de opinión realizados donde los Ortega-Murillo aparecen con una baja aprobación de su gestión de gobierno, baja intención de voto y la gente no cree que el país va por buen rumbo. Estas tendencias se encuentran presentes incluso entre quienes se identificaron como integrantes del partido gubernamental FSLN, de manera que el estado de bancarrota política es evidente.

El desencanto de la población respecto a las elecciones del 7 de noviembre como una posibilidad de resolver la larga crisis que vive el país, la preocupación por los efectos de la pandemia y la irresponsable política sanitaria, así como las consecuencias económicas y sociales que ambas situaciones tienen sobre amplios sectores están erosionando rápidamente el apoyo de los propios partidarios de Ortega y se va quedando solamente con el recurso de la fuerza.

Las elecciones ciertamente no significarán un cambio de gobierno ni la apertura de la ansiada transición, pero indudablemente marcan un punto de quiebre para el régimen de los Ortega-Murillo.

5 de noviembre de 2021

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Cultura política, Democracia, Nicaragua

¿Por qué no hay unidad en la oposición?

División cumplida. Por PxMolina

Es la pregunta que se repite una y otra vez entre los propios nicaragüenses y en el exterior. Varios factores influyen. Uno de los más importantes es que Ortega controla todo el sistema electoral y el fraude ya está arreglado, esto va más allá de las votaciones y de si la oposición se une. Las reformas electorales recientes limitan aún más las posibilidades del sistema para unas votaciones democráticas. Ese es el escenario que Ortega ha configurado en su propio beneficio pues sabe que con otras condiciones, tiene todas las de perder. Por eso ha agregado obstáculos para dificultar el camino de la solución a la crisis y descartar cualquier alternativa de cambio democrático.

Desde hace años Ortega ha empleado una estrategia de chantajes y extorsiones con los líderes de la oposición, particularmente los partidos políticos, para obligarlos a que sigan su línea de acción. En los últimos días se ha visto como usa sus artimañas para doblarles el brazo a algunos líderes e impedir la esperada unidad. Lo seguirá haciendo para evitar acercamientos entre las fuerzas emergentes, léase UNAB y Alianza Cívica.

También están de por medio los intereses de algunos grupos, especialmente aquellos del gran capital que se aliaron con Ortega desde 2007 hasta 2018 y ahora buscan resolver la crisis para salvar sus negocios. Para eso, mantener la alianza con Ortega bajo nuevas formas es crucial. Esa alianza conformada por la tríada Ortega-Gran capital-Ejército, además de política, es económica; fue apalancada con los fondos de cooperación venezolana y asentada en prácticas corruptas que involucran a los tres actores.

Eso no quiere decir que los caminos están cerrados para la unidad y para las alternativas de cambio democrático de cara a las elecciones de finales de año. Hay varias posibilidades y en el centro de todas ellas está la voluntad política de los diferentes actores involucrados, tanto los partidos como los actores emergentes de Abril/2018. Como dicen un refrán: “querer es poder”.

17 de mayo de 2021

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Nicaragua, Tiempos

El gran mito de la unidad

Reunión de aspirantes a candidatos. Foto: internet.

Uno de los grandes mitos de la política en Nicaragua es el de la unidad, especialmente este año 2021 porque la proximidad de las elecciones presidenciales se ha instalado en el imaginario colectivo como un hito que podría destrabar la crisis sociopolítica que emergió en el 2018. Pero la demanda de unidad entre las fuerzas políticas de oposición existe desde antes de 2018 y ya para entonces se hablaba de lo difícil que era alcanzarla.

Otra idea o argumento recurrente en estos días, es que en el pasado, ya han habido alianzas amplias de oposición en Nicaragua, y el recuerdo más cercano es el de la Unión Nacional Opositora (UNO), que en 1990 ganó las elecciones con doña Violeta Barrios de Chamorro a la cabeza y dio lugar a la transición política. Pero, aquí vienen los peros…

Las elecciones de 2021 tienen un significado especial igual que las de 1990, sólo que los contextos son muy diferentes y las fuerzas políticas también. En 1990, la UNO se conformó con catorce (14) partidos políticos de ideologías diversas e incluso consideradas antagónicas. Por ejemplo conservadores, liberales, socialistas y comunistas con diferentes matices entre ellos.

En esas elecciones, a pesar de su significación e importancia, participaron otros ocho (8) partidos además de la UNO y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Ninguno de esos partidos alcanzó porcentajes de voto superiores al 1.5% porque la ciudadanía sabía que la posibilidad del cambio político deseado no estaba en ellos sino en la UNO.

Aunque la UNO logró la victoria electoral, comenzó a desarticularse como alianza casi inmediatamente después de las votaciones, de manera que varios de los partidos que la integraron ni siquiera asistieron a la toma de posesión de doña Violeta Barrios de Chamorro.

Esta vez, las condiciones son diferentes, no sólo porque todo el sistema electoral está controlado por Daniel Ortega y su grupo, y por los altos niveles de represión gubernamental impuestos sobre toda la sociedad nicaraguense, sino también porque las fuerzas políticas de oposición son distintas. Las dos alianzas más importantes: la Coalición Nacional y la Alianza Ciudadanos, están conformadas por actores y movimientos sociales emergentes y partidos políticos; de manera que la construcción de consensos internos y hacia afuera, es sumamente complejo y lento.

Por otra parte, es verdad que hay partidos y grupos de la oposición con intereses y visiones sobre la salida de la crisis que no coinciden con los deseos y la expectativa de la mayoría de la población; de manera que están tratando de empujar una alternativa que no necesariamente resolvería la contienda dictadura-democracia que se ha instalado en Nicaragua y compromete su futuro. Pero tienen poca credibilidad entre la población y su «peso» político en es bastante bajo según revelan los sondeos de opinión más recientes.

Eso no es casual. Ahora, igual que en 1990, los nicaraguenses son capaces de identificar quiénes son los actores con potencialidad de empujar el cambio político, así que la unidad, es decir la conformación de una alianza electoral amplia, en realidad hay que buscarla entre las fuerzas de oposición que de verdad tienen vocación democrática y pueden empujar el cambio que la ciudadanía espera.

12 de abril de 2021

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Equidad, Nicaragua

Invisibles hilos que nos atan

Ilustración por: Emma y yo

Una mañana, caminando temprano, un rayo de sol sacó a luz una nutrida telaraña de hilos muy tenues que se extendía por el suelo. Inevitablemente me hizo pensar en los hilos invisibles que nos atrapan y nos sujetan a cosas sin percatarnos, o muchas veces, a pesar de no quererlo. Los micropoderes, diría Foucault, y las feministas, los micromachismos que nos atan a las mujeres.

Si. Esos hilos que silencian nuestra voz en diferentes espacios, que le quitan fuerza, que la deslegitiman y que permite a otros apropiarse de ella, hablar en nuestro nombre y atribuirse nuestras ideas.

Los hilos que limitan y posponen nuestros deseos y proyectos. Que los dejan para otro día porque los deseos y los proyectos de los demás son más importantes; porque los nuestros están en una colina llena de obstáculos y porque nos han enseñado que son inalcanzables.

Aquellos hilos que nos sujetan recubiertos con la imagen del amor, la abnegación y el cuidado a los hijos, a los padres, a la familia, a las amistades y al mundo. Los que nos obligan a la renuncia permanente.

Los que nos detienen para no atrevernos, para no exigir, para sentir que no valemos, que no sabemos, que no podemos…

Hilos que nos separan y nos impiden reconocer(nos) como mujeres con derechos, con mérito propio, conocimientos y capacidades, como actoras sociales y políticas que contribuimos el cambio.

Pero hace días comenzó el tiempo de no callar, de no abandonar los deseos y los proyectos, de reconocer nuestros conocimientos y capacidades, nuestro trabajo y el aporte que hacemos a la sociedad. Hoy es el tiempo de romper los hilos invisibles que nos sujetan.

8 de marzo de 2021

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Democracia, Nicaragua, Tiempos

Los jóvenes de Abril: el resurgimiento del movimiento juvenil

Somos estudiantes

Jóvenes universitarios marchando. Foto: internet

En estos días se conmemora el segundo aniversario de la insurrección cívica de Abril que cambió el escenario político de Nicaragua. La sociedad nicaraguense se volcó a las calles hastiada del gobierno, que respondió con una escalada de represión nunca vista. Los jóvenes de tres generaciones se pusieron al frente de las protestas, marchas y acciones cívicas, reanimando al movimiento juvenil que había permanecido alicaído y cooptado al menos durante dos décadas.

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