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El legado de la Revolución

20 de julio de 1979

20 de julio de 1979

El día que casi todos recordamos es el 20 y no el 19 de julio de 1979, porque fue cuando las columnas victoriosas de guerrilleros junto con el pueblo se encontraron espontáneamente en la Plaza para celebrar el triunfo de la Revolución. Nunca antes, y creo que tampoco después, se reunió tanto pueblo de esa manera en Nicaragua. La alegría y la euforia eran tantas que nada más importaba. Se abría una anhelada puerta para el país, la realización de un sueño largamente esperado y sumamente costoso.

Pero la Revolución no fue el tiempo que todos esperábamos. Fue un tiempo de trabajo constante, de guerra, escasez, separaciones, angustias, miedos y odios en el que a ratos también había espacio para las alegrías, el despertar de conciencias, convicciones y principios que movieron a toda una generación de jóvenes. Mi generación.

Muchos de los que vivimos ese tiempo conservamos las convicciones y los principios junto con los recuerdos de esa Revolución. Por eso me niego a aceptar que nos llamen la generación perdida y me niego a aceptar que la Revolución no dejó ningún legado.

Ciertamente, el legado no está en grandes obras o edificios, tampoco en indicadores económicos o sociales como se pensó al inicio, o en los que se han adueñado de la celebración a la sombra del poder. En realidad el legado está en cada uno de nosotros, en todos aquellos que durante estos treinta y cuatro años no se han apartado de los principios y las ideas que le dieron vida a ese tiempo. En aquellos compañeros y compañeras que, en Matagalpa o en Malpaisillo por ejemplo, siguen recorriendo las trochas polvosas para trabajar con la comunidad aunque el dinero apenas les alcance para el bus. O en aquellas mis compañeras, mis casi hermanas, que venciendo el temor se han plantado siempre frente al poder, no importa quién sea ni que forma tenga, para decir ¡No! O en esos jóvenes que no conocieron ese tiempo pero han heredado esos principios y han comenzado a vivir con ellos como vivimos nosotros. Ese es el verdadero y más perdurable legado de la Revolución.

 

San Francisco de Quito, 19 de julio de 2013

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4 thoughts on “El legado de la Revolución

  1. Marlene dice:

    Excelente. Coincido con vos en que el legado del proceso esta en nosotros, bueno en la inmensa mayoría de los que forjamos ese día sin buscar ventajas personales. Los jóvenes de hoy deben saber que a ciencia cierta no pensabamos ver el triunfo porque nos entregamos a luchar sin reservas y cada día que seguíamos con vida era ganancia.

  2. Gracias amiga por escribir estas lineas en esta fecha. Realmente tus palabras me han moralizado, pues entre tantas paradojas vividas en esta nuestra Nicaragua, al punto de encontrarnos hoy enfrentando otra dictadura, me reafirma que ese legado que describes claramente, es lo que nos da fuerza para seguir luchando. Abrazos.

  3. prinzawala49 dice:

    Amiga! El 17 en el 7 Sur manta en mano: ¡A todo dictador le llega su 19 de julio! 18 y 19 encerrada en mi casita meditando sobre la tragedia de mi país.Películas francesas contribuyeron a meterme en un círculo de tristeza. Difícil encontrar el “aqui” y el “ahora”. Problemas con el costo/beneficio de una vida: la mía. Tu escrito me ayudó a ver una luz. Gracias Elvira.

  4. Martina dice:

    Si no hubiera habido un 19 de Julio de 1979, NO SERIAMOS QUIEN SOMOS….POR ESO YO CELEBRO Y CREO QUE VALE LA PENA CELEBRAR ..AQUEL 19— SERA…..

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