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Los jóvenes indiferentes

Bicicletas moradas. Foto: Francisco Mayorga

Bicicletas moradas. Foto: Francisco Mayorga

Que no les importa la política, dicen. Total, los adultos piensan que son indiferentes y apáticos, y a lo mejor es cierto. Prefieren reunirse en la esquina del barrio a escuchar música, bailar y platicar de cosas que los adultos no entienden. No quieren cambiar el mundo ni ser héroes como en las historias de un tiempo pasado que cuentan sus padres. Un buen grupo de ellos no estudia ni trabaja. Los “Nini” les llaman, como si estuvieran en un limbo.

Pero sueños tienen, claro que sí. Quieren irse del país a buscar mejor fortuna en otros lados, quieren ayudar a sus familias y están dispuestos a sacrificarse por ellas. Quieren ser alguien en la vida, tener una casita, una familia propia. Es la política y los políticos los que nos les gustan. ¡Qué van a creer en ellos! Una revolución, una guerra, un montón de muertos, miedos profundos e infinitos y muchas promesas después, nada ha cambiado. Para esa gracia, mejor confiar en Dios que nunca desampara y es el único que les puede asegurar futuro.

¿Quiénes son estos jóvenes? Son aquellos y éstos, los que están en nuestras casas y nuestro vecindario. Los que crecieron viéndonos ir y venir ocupados con cosas importantes, los que se han quedado con las abuelas porque no queda de otra que trabajar en el país vecino. Los muchachos que hemos criado, los de después del gran sueño de la revolución y la pesadilla de la guerra. Los hijos e hijas nuestros.

Managua, 10 de junio de 2014

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