Mujeres, Nicaragua, Tiempos, Vidas

La mujer sin edad

 

Mi abuelita Bertha. Foto: Elvira Cuadra

Mi abuelita Bertha. Foto: Elvira Cuadra

No sabíamos cuántos años tenía cuando murió. Nunca supimos y tampoco teníamos curiosidad de saberlo. A ella tampoco parecía importarle. Unos meses antes de su muerte, buscamos registro de su nacimiento en muchos lugares y nada. No había rastro de su nombre, procedencia, padres o hermanos. Pero familia tenía. De vez en cuando aparecía de visita su hermano menor y ese día siempre era día de alegría para ella.

Nos contaba que era muy pequeña cuando su madre murió. Eran casi una docena de hermanos y el padre decidió repartirlos porque criarlos era muy trabajoso. A ella la mandaron sola a Managua, a la casa de una familia acomodada para que ayudara con las tareas domésticas. No volvió a saber de sus hermanos o su padre. En esa casa le enseñaron a leer y escribir, a cocinar muy bien, a lavar y planchar, y muchas otras cosas más útiles para la vida de una mujer. Nunca mencionó que la maltrataran, le daban todo lo necesario para vivir pero no le pagaban por su trabajo. Hijas de crianza les llaman todavía.

Los años pasaron, salió de la casa donde la criaron, tuvo dos hijas, y trabajó y trabajó duro para mantenerlas y educarlas. Poco después del terremoto de Managua, ya con las hijas y nietos grandes, su hermano menor apareció un día. Que tenía años buscándola y por pura casualidad la había encontrado. Para los dos hermanos fue suficiente. Habían recuperado su orígen. Ya los años no importaban para ninguno de los dos.

Parece un cuento o un relato de hace dos siglos, pero no. Esa fue la historia de mi abuelita Bertha y mi tío Pedro.

Managua, 30 de noviembre de 2014

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7 thoughts on “La mujer sin edad

  1. María Elena Malespin dice:

    Eres de las grandes Elviro, tu inspiración hace qué nos transportemos con tu historia. Hasta se le eriza la piel a uno por saber él final. Un abrazo.

  2. Amparo Yaosca dice:

    Un homenaje merecido, maravilloso para tu abuelita. En nuestro país hay muchísimas historias similares, pero por desgracia no todas logran lo que logró tu abuelita. Mujeres como ella son necesarias de rescatar, de visibilizar sus historias, porque nos sirven de ejemplo a todas las demás. Saludos

  3. Pingback: La mujer sin edad | Noticias de mi Tierra

  4. Electra dice:

    Preciosa historia Elvira!! no hubo registro sino simplemente esta maravillosa historia de “mujer” que sus descendientes pueden escribir hoy en este blog!!…..que maravilla me deja sin palabras!

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