Centroamérica, Democracia, Equidad, Futuro, Panamá, Política exterior

Centroamérica después de la Cumbre

Cumbre de las Américas

Cumbre de las Américas

Una vez que se ha disipado el entusiasmo por la recién pasada Cumbre de las Américas realizada en Panamá, vale la pena revisar el escenario centroamericano. Ciertamente la región no tuvo mayor protagonismo en la agenda de la Cumbre por dos razones: primero, porque la agenda estaba concentrada en el reencuentro entre Cuba y Estados Unidos, el avances de los acuerdos de paz entre el gobierno y la guerrilla en Colombia, las crisis de México y Venezuela. Centroamérica solamente fue tema de interés cuando el presidente de Estados Unidos anunció un fondo de apoyo financiero para los países del llamado “triángulo del norte”. Por lo demás, permaneció prácticamente ignorada.

Si una hace una revisión del estado de la región más allá de las estadísticas, puede observar cómo se ha venido configurando un interesante escenario con nuevas y viejas realidades:

  1. Las causas que dieron origen a los conflictos de hace 30 y 40 años, son las mismas. La pobreza, la inequidad y la exclusión se han acentuado, si no, veamos los casos de Honduras y Nicaragua, por ejemplo. Pero a ellas se suma ahora el indescriptible drama de los migrantes que son obligados a salir de sus paises buscando la oportunidad de sobrevivir.
  2. La violencia de los conflictos bélicos de los 80, se ha transformado en nuevas formas de violencia que atemorizan a los centroamericanos y les roban su derecho a la vida. Delincuencia común, crimen organizado y violencia estatal institucionalizada forman la mezcla letal de esta nueva violencia que produce tantas o más muertes y dolor que los conflictos del pasado, y le atribuye a la región un lugar no deseado en el ranking global.
  3. Los índices de crecimiento económico de la región muestran una ligera mejoría en el tiempo, al menos de eso se vanaglorian los gobiernos y los grandes grupos económicos. Pero los resultados de ese supuesto bienestar y desarrollo no llegan a las grandes mayorías de población y se han producido a costa de establecer economías neoliberales de naturaleza extractiva en las que participan, además de los grandes capitales nacionales, los capitales transnacionales. La minería y los megaproyectos que sacarán a la región de la pobreza, son la muestra de esta nueva tendencia.
  4. Las débiles democracias centroamericanas se enfrentan al resurgimiento de los autoritarismos que ahora tienen la forma del continuismo presidencial, el desprecio del voto ciudadano, la militarización de la seguridad y la gestión pública, y la rampante corrupción pública.

Los gobiernos centroamericanos han asistido siempre a estas cumbres con la esperanza de recibir apoyo y ayuda financiera de las potencias, esta vez no fue así, de manera que el futuro inmediato no parece tener buenas perspectivas ni aún para los países en condiciones más favorables. Así que, a casi 30 años de los Acuerdos de Esquipulas, los y las centroamericanos tenemos que buscar salidas realmente sostenibles y duraderas para la región, construir un legado que permita a las nuevas generaciones pensar que el futuro es posible.

Managua, 25 de mayo de 2015

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