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Ahora tenemos la voz

Mujeres con voz. Foto: Elvira Cuadra

Mujeres con voz. Foto: Elvira Cuadra

Doña Felipa rondaba los cincuenta años cuando la conocí. Fue allá en 1980, durante la Cruzada de Alfabetización. Era la señora de la casa donde me alojaron en una comarca, cerro arriba. Siempre calladita mientras nisquezaba el maíz, lo molía y hacia las tortillas. Hablaba bajito y casi, casi pidiendo permiso a sus hijos y marido. Nunca había salido de la comarca y en todos sus años no conocía el pueblo más cercano. Por más que le hablaba, solamente me respondía con una risita. Muchos años después me encontré con otras mujeres que no tienen miedo de hablar, pero no siempre fue así.

Isolina cuenta que al principio, cuando la invitaron a las primeras reuniones siempre buscaba como esconderse detrás de alguien para que no le preguntaran su opinión. Le temblaban las piernas sólo de pensar que tenía que hablar y le admiraba que otras mujeres levantaran la mano pidiendo la palabra para opinar. Hasta que un día no se pudo escapar, todos en su comunidad le pidieron que hablara por ellos y no le quedó más remedio. Dice que no se acuerda lo que dijo y mucho menos, cómo lo dijo, solamente recuerda que al final, casi se desmaya de los nervios. Ahora ya no le da pena hablar y mucho menos, decir lo que piensa aunque los demás no estén de acuerdo.

Gema dice que cuando estaba joven e intentaba decir algo sobre la situación de su comarca, su marido o los vecinos le decían que estaba loca o que, qué sabía de nada. Pero una sesión tras otra compartida con mujeres como ella, nuevos conocimientos y la certeza de que las mujeres tenemos derechos, le dieron la seguridad de dar su opinión delante de quién fuera.

Una dirigente del movimiento de mujeres en Nicaragua decía el otro día, que el reto más grande para las mujeres en estos tiempos es tener la voz. Y en efecto, para una mujer no hay derecho más fundamental que poder expresar su opinión, de exigir sus otros derechos. No todas las mujeres tienen voz propia todavía y varias de las si tenemos, hablamos a veces por ellas. A todas nos ha costado, por eso, ahora que la tenemos, no nos quitarán la voz fácilmente.

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