Bilwi, Caribe, Centroamérica, Ciudades, Etnias, Indigenas, Nicaragua, Paz, Viajes

Fabricando sueños en el Caribe

Jóvenes miskitos fabricando sueños. Foto: Elvira Cuadra

Jóvenes miskitos fabricando sueños. Foto: Elvira Cuadra

Treinta jóvenes recorren el camino largo, sinuoso y de tierra rojiza para llegar a su destino. Otros jóvenes les acompañan haciendo grupos. Cuando llueve, el camino se llena de baches y charcos que sortean de salto en salto cuidando no ensuciar sus zapatos. Al llegar, se instalan en el salón de la universidad que los ha acogido: la Uraccan, en la ciudad caribeña de Bilwi, al noreste del país. Todos sentados, bien quietos y tiritando, más por los nervios que por el frío. Hablan en voz baja y algunos cargan maquetas coloridas en sus regazos.

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Conflictos sociales, Ecuador, Esmeraldas, Indigenas, Jovenes, Mujeres, Paz, Sudamerica

El Pulpo romántico

El Pulpo romántico. Foto: Liosday Landaburo

El Pulpo romántico. Foto: Liosday Landaburo

En la acera de enfrente, un grupo de hermosos jóvenes mulatos, bailan, bromean y toman cervezas. Detrás de ellos la playa, un inmenso mar con una fila de barcos petroleros esperando entrar al puerto y por la calle, gentes que van y vienen. Mañana, tarde y noche el cuadro se repite una y otra vez mientras el “Pulpo romántico”, uno de los restaurantes más antiguos y conocidos del lugar, espera con sus puertas abiertas a los esmeraldeños.

Pero esta tarde de sábado frente a él se ha juntado un grupo de gente diferente y diversa, igual que la gente de Esmeraldas, la ciudad y la provincia costera de Ecuador. Algunos son maestros, otros periodistas. Hombres y mujeres; unos jóvenes y otros, no tanto; mulatos, indígenas y mestizos. Todos reciben y agradecen la refrescante brisa marina que calma el calor y descansan la vista con el bonito atardecer que ofrecen el sol y las palmeras.

Se conocieron hace poco, pero conversan animadamente de algo que les ha ocupado todo el día: la diversidad de culturas que co-existen en la ciudad. Una diversad que está representada en ellos mismos, pero que viene aparejada con la discriminación, el rechazo, los conflictos y la violencia. Hablan de hermosos rituales, música y comidas; pero también de experiencias que duelen porque las ven, las tocan y las viven diariamente en la casa, en la escuela, en todas partes.

El fin de semana, su tiempo de descanso, se han reunido, algunos viajando desde largas distancias, y lo han dedicado a reflexionar entre todos, a encontrar caminos para hacer, a no quedarse inmóviles, con los brazos cruzados. Al verlos y escucharlos, no puedo dejar de pensar en lo mucho que sus ganas de cambiar se parecen a las de mucha gente en Nicaragua, en Centroamérica y en muchos otros lugares. Por eso, aunque el “Pulpo romántico” intente atraerlos con su sugerente mensaje, ellos siguen allí, enfrascados en su plática. Tendrá que esperar otra ocasión para que lo visiten.

San Francisco de Quito, 23 de septiembre de 2013

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Indigenas, Sudamerica, Tiempos

Semáforos

Solitario vendedor esperando clientes

Solitario vendedor esperando clientes. By Elvira Cuadra, 2013

Como en todas las ciudades que quieren ser modernas, en Quito también hay semáforos para ordenar el tráfico en anchas calles de seis u ocho carriles. Los semáforos de esta ciudad son iguales a los de cualquier otra, pero en una cosa se parecen mucho más a los de Managua y es porque en ellos también hay vendedores ambulantes que ofrecen allí sus productos.

Avenida 6 de diciembre y La República, nueve de la mañana, sol y frío. En la esquina de las dos avenidas un grupo de indígenas se reparte el trabajo. Unos empacan limones, mandarinas o papas, dentro de mallas plásticas, otros se acercan al semáforo a ofrecer una por un dólar, mientras los niños cuidan a otros niños, uno de ellos, un bebé en su cochecito. En otros semáforos, otros indígenas hacen lo mismo ofreciendo a los conductores manzanas, fresas, peras, papas, mellocos, golosinas, lentes de sol y hasta lampazos, o trapeadores. En el mismo semáforo, u otro diferente, malabaristas, saltimbanquis y hasta un funámbulo improvisado, acompañan a los vendedores recogiendo unas cuantas monedas a cambio de sus acrobacias.

El paisaje no varía mucho de un día a otro, no importa si es martes o domingo. Hay días buenos y días malos para la venta, y hay días en los que hay que migrar a otro lugar. Pero, si busca una fruta de verdad dulce, mejor comprarla en un semáforo.

San Francisco de Quito, 16 de mayo de 2013

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