Colombia, Futuro, Movimientos sociales, Mujeres, Nicaragua, Paz, Tiempos

La importancia de decir Si

Foto: Las mujeres y el si a la Paz en Colombia.

Foto: Las mujeres y el Si a la Paz en Colombia.

En los espectaculares murales de Diego Rivera sobre México, se pueden ver los grandes hitos y personajes de la historia mexicana. Los murales están diseñados como las pirámides, por escalones. En la cúspide los grandes hitos y hombres. En la base, las luchas y conflictos sociales, los hombres y mujeres que hicieron posibles los hitos; personajes desconocidos, anónimos, que construyeron voluntades colectivas e hicieron posibles los hitos. Sigue leyendo

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El presagio de la poeta

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Yelka y Francisca Ramírez. Foto: Carlos Herrera/Confidencial

Un día en Faguas, las mujeres llegan al gobierno porque los hombres pierden el poder luego de la erupción de un volcán. La historia, casi imposible de creer y realizar se convirtió en novela por la excepcional pluma de Gioconda Belli, y aunque todos creen que es una ficción, pareciera que en Nicaragua es un presagio de la poeta.

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Y las calles se llenaron de gentes

La marcha de Juigalpa, Nicaragua. Foto: Onda Local

La marcha de Juigalpa, Nicaragua. Foto: Onda Local

En Guatemala, Honduras y Nicaragua. Igual que en otros tiempos y en otros lugares las gentes salieron de sus casas y se fueron a las calles. A decir que no están contentos, que quieren democracia de verdad, transparencia, que quieren justicia y no más impunidad. Pero sobre todo, salieron a exigir ¡respeto! Sigue leyendo

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Los forajidos de siempre

Rearmados en Nicaragua. 2014

Rearmados en Nicaragua. 2014

El poder siempre los ha llamados “forajidos” y a sus acciones les atribuye la connotación de delincuencia común. Así fue en los 90 con los grupos de ex combatientes nicaragüenses que se alzaron nuevamente en armas cuando el gobierno incumplió los acuerdos de desmovilización; así fue antes cuando las columnas guerrilleras del FSLN luchaban contra la dictadura somocista; y antes de eso, “bandolero” le llamaron a Sandino aquellos que no reconocían su justa batalla contra la intervención militar en Nicaragua. En otros lugares y otros tiempos también les han llamado “forajidos”. No es raro que ahora les llamen igual, o parecido.

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Diez reflexiones cortas sobre conflictos en Nicaragua

La historia no se cambia repitiéndola.  PXMolina/Confidencial

La historia no se cambia repitiéndola. PXMolina/Confidencial

 

1. El conflicto social y político en Nicaragua es una realidad de la vida cotidiana desde hace décadas.
2. La violencia no es parte de la idiosincrasia nacional, es expresión de la desigualdad y marginalidad en que viven grandes grupos sociales.
3. La violencia política siempre ha sido expresión de conflictos sociales no escuchados y no atendidos.
4. El conflicto social se transforma en violencia política cuando el Estado no tiene, o no quiere tener, mecanismos institucionales para atender las demandas y necesidades sociales.
5. No hay pobres manipulados, hay ciudadanos que quieren ser escuchados.
6. Los gobiernos siempre han intentado esconder o eliminar el conflicto social y político.
7. El método preferido ha sido la represión con policía o ejército aunque sus efectos son contraproducentes. Violencia genera más violencia.
8. El otro método es la estigmatización. “Bandas de delincuentes rurales” les llamaron a los ex combatientes a inicios de los 90; “transgresores”, eran los estudiantes que demandaban el 6 % del presupuesto para las universidades; “delincuentes”, “terroristas”, “desestabilizadores del gobierno”, les llaman ahora nuevamente.
9. La violencia de los últimos días más que motivaciones políticas, tiene origen en causas sociales: pobreza y marginalidad.
10. Cuando han existido espacios de diálogo y participación, la violencia social y política ha disminuido significativamente.

Rompamos el círculo…

Managua, 18 de agosto de 2014

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Muros que hablan

Muros que hablan. Elvira Cuadra, 2014

Muros que hablan. Elvira Cuadra, 2014

En Nicaragua los muros han hablado siempre. Tienen su propio lenguaje y hablan de aquello que la gente no se atreve a decir en voz alta y lo que algunos no quieren escuchar. Son desafiantes, atrevidos.

Los dueños de la noche escriben en ellos, aprovechan el sueño de todos para escribir sus cartas públicas que se leen mejor por las mañanas, recién hechas, como periódico matutino. A veces nadie repara en ellas, a veces conmocionan a todo el mundo. A veces son cartas personales, gritos de auxilio o de protesta, humor colectivo hecho público, intentos de mostrarse, arte callejero, sabiduría popular. En ocasiones, son rebeliones públicas contra el poder, gritos de reclamo que son silenciados rápidamente por peligrosos, como una “pinta” que tuvo veinticuatro horas de vida y que decía: “Yo quiero vivir bonito como dice la Cra. Rosario, pero los del Frente no me dejan”.

En otras partes del mundo los muros también hablan. Mi amigo Rafa dice que en su ciudad, al otro lado de este planeta, está permitido escribir en las paredes, pero sólo en ciertos lugares.

De vez en vez los tiempos hacen que escribir en los muros se vuelva una tentación casi irresistible. Eso casi siempre ocurre cuando se quiere silenciar las voces. Pero mientras más dispone y controla el poder, más irresistibles se vuelven. Por eso, en Nicaragua, los muros seguirán hablando.

Managua, 10 de marzo de 2014

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Ganas de cambiar la vida

Mujeres soñadoras del futuro. Malpaisillo, León. Foto: Centro Xochilt Acalt

Mujeres soñadoras del futuro. Malpaisillo, León. Foto: Centro Xochilt Acalt

Me contó que al inicio acarreaba agua en una lata. Se la ponía en la cabeza y caminaba como dos kilómetros desde la fuente de agua hasta el patio de su casa. Hacía varios viajes hasta regar todas las plantitas que había sembrado. Su marido le decía que estaba loca, que se iba a quedar sin cabeza de tanto acarrear agua y que de nada valía porque de todas maneras no iba a sacar ni un tomate de esa tierra árida y enferma. Pero ella insistió y siguió acarreando latas de agua. Cuando cosechó las primeras verduras y las sirvió en la mesa para la familia, su marido no dijo nada. Ella, sonreía.

Otra me dijo que al principio las letras le hablaban pero no entendía lo que le decían. Las miraba una y otra vez, quería descifrar el mensaje que tenían para ella, pero nada. No las entendía. Pensaba que era la edad, que era porque no las había aprendido de niña. Que tal vez ya era muy tarde para intentarlo. Un día, varios meses después, comenzó a entender algo y al final del año, ¡qué alegría!, ya hablaba con las letras y las letras con ella. Ahora escribe sus canciones para que no se le olviden y luego las canta en las asambleas. Siempre con un papelito en la mano.

Una más me contó que desde muchacha siempre creyó que el matrimonio era aguantar y aguantar lo que fuera. Y se encerró en ese mundo, aguantando a su marido y a sus hijos. Todo el día pensaba en eso, en el miedo que sentía.  y en lo bonito que sería poder hacer las cosas que quería. Tener un gallinero, ir a una reunión como su vecina, llegar a la noche y no recibir golpes… Creía que no había vida más que esa. Hasta que un día se juntó con su vecina y otras mujeres que antes habían vivido como ella. Poco a poco aprendió a vivir sin miedo y hoy cuenta su historia siempre que puede para que a ninguna mujer le pase lo mismo.

En otra comunidad, un grupo me cuenta que pasaron varios días limpiando el terreno. Encontraron montones de piedras y maleza. Pasaron días y días en eso, trabajando a mano limpia. Cada noche, llorando, se curaban entre ellas las heridas y las ampollas. Cuando el terreno estuvo listo para la siembra, el hombre que se los había prometido en alquiler dijo que ya no, que en realidad lo iba a ocupar para sus siembros. Ahora cultivan café en otro lugar. La Estrella se llama la finca, y ellas son las dueñas.

San Francisco de Quito, 13 de agosto de 2013

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